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OLIVAR, OLIVO Y …OLIVARE

En infinidad de ocasiones hemos hablado en que medida llega a representar el nombre de un producto y verdaderamente tiene mucho que ver, si por ejemplo estamos hablando de olivo, nos referimos al clásico árbol mediterráneo del cual se obtiene el fruto de la aceituna, si en tal caso hablamos del olivar hacemos referencia a la plantación y a todo su terroir, y si hablamos de Olivare entonces nos llevará finalmente hasta un aceite de oliva extra virgen de la provincia de San Juan.
Para seguir avanzando, tenemos que señalar que el fruto obtenido es la aceituna y que para su debida recolección se elige el momento en que cuenten con los máximos ácidos grasos en su pulpa, de forma tal que esta recolección representará una gran influencia en la calidad del producto final obtenido, ya que sus características sensoriales variarán de manera importante. Del mismo modo el variado contenido de los polifenoles también presentará cambios a lo largo de la maduración lo que provocará a su vez otras experiencias organolépticas.
Es en la Finca Solagro, en el departamento de Sarmiento, Distrito Cochagual de San Juan, donde se cultiva el aceite Olivare bajo condiciones de microclima, con un sol muy intenso y regado por las aguas de deshielo de la precordillera de Los Andes, éstas se utilizan para el riego y con normas de control a lo largo de la producción de este aceite de oliva extra virgen; cada uno de sus aceites de primera prensada, aunque es importante destacar que en la actualidad los métodos de extracción del aceite son en su gran mayoría por máquinas centrifugadoras que son las encargadas de separar el aceite.
Los productos de aceite de oliva de Olivare van desde los varietales de Arbequina y Picual, los Gourmet, el Blend Edición Limitada y el Olivare Gourmet Intenso. En este caso tenemos este último que tiene la variedad Arauco, junto a la Arbequina y Picual, su aspecto visual presenta dorado con tonalidades verdosas, aromas herbáceos a pasto recién cortado, algo frutal y fresco, y con una entrada en boca notoriamente herbácea, delicado, persistente y ligeramente amargo en su final, pero se destacan principalmente las características suavemente vegetales de la Arbequina y la frutalidad y picor que la variedad Picual suele regalar en estos cortes. Como vemos, el proceso que nació allá del olivar al olivo, va a culminar placenteramente de olivo… a Olivares. Bon Appetit.

EL OLIVO Y SU HISTORIA.

El hablar del olivo, nos retrotrae a todo el periodo neolítico, ya que todo el origen del árbol, se va dando a partir de los 6.000 a.c, clave desarrollo de la agricultura en diversas regiones del mundo, en las que comienza la cultura en el cuidado de las plantas, y toda su domesticación, para su aprovechamiento posterior.
Los documentos históricos que hacen referencia al olivo, no son muy claros, ya que algunos sostienen que procede de Persia, (actualmente Irán), otros de Egipto, y aún otros señalan a Creta, una isla de Grecia, en la que se encontraron las primeras tablillas con testimonios de la utilización de aceite de oliva en la corte del rey Minos, pero a pesar de todo esto, la mayoría sostiene que el olivo procede la antigua Mesopotamia, y de allí su expansión.
Para el siglo XV a.c. el aceite de oliva se comercializaba en las orillas del Mediterráneo, y por ejemplo Egipto, que lo utilizaba para iluminar templos, y como esencias de baños termales, realizaba intercambios con griegos, fenicios, romanos, judíos, árabes e hispanos, la mayoría de los reinados de los diferentes pueblos, plantaban en los jardines de sus templos y palacios, árboles de olivo.
Los griegos y los árabes son los encargados de introducir el olivo en Italia y España, respectivamente, en los siglos VI a.c, los romanos siempre se presentaban con un ramo de olivo en la mano, ya que representaba una señal de paz y prosperidad, y si bien la conquista de los romanos sobre diferentes pueblos es ampliamente conocida, también es cierto el evolutivo desarrollo de la agricultura, y con el avance sobre los pueblos y su obligación de labrar la tierra para el emperador, reproduciría de modo importante todos los cultivos.
Y en la península ibérica, los enclaves árabes se asentaron sobre todo en Sevilla y Cádiz, pero donde se hace mención de la calidad de los aceites, es en la ciudad de Córdoba, que a pesar de que en su etimología, haga referencia a “ciudad buena”, significaría en realidad, “molino de aceite”, (para los fenicios, qorteb). Fueron muy reconocidas las técnicas en Andalucía para la obtención del aceite, integradamente con toda la cultura árabe de los procesos técnicos, y que luego de la conquista de América, serían expandidas por países como México, Perú, Argentina y Chile.
Por otro lado, el vocablo aceite, tiene su origen en las culturas semíticas, que parten de la raíz zait o zeit, que a su vez deriva en az-zeitum o aceituna, del mismo modo, la palabra olivo, viene del latín olea, que proviene del griego eala, lo que los celtas señalaban como eol y los cretenses en Grecia como elaiwa, los romanos, que lo expanden como oli, u olio, y llegando definitivamente en castellano a llamarse olivo u oliva. Bon Appetit.